La Constitution del año II (ergo, 1793) había proclamado en la France la libertad de cultos, a pesar de lo cual el Comité de Salut Publique inició una inmediata campaña persecutoria; sobre todo, contra el culto, a su perversa manera de ver, peor de todos: el católico.
Una de las primeras medidas de, digamos.., descatolización consistió en la supresión, como se sabe en masse, del calendario gregoriano y su sustitución por el llamado calendrier révolutionnaire; junto con otros decretos de tinte evidentemente fanático (obligatoriedad del casamiento de los clérigos, cambio de los topónimos alusivos a santos/as, autorización a las communes de suprimir las instituciones religiosas y directas amenazas de deportación tanto para el llamado clergé constitutionnel como al que se llamaba réfractaire), decretos que dieron paso a la herética y cobarde declaración, ante la Convention, del llamado évêque constitutionnel de París, aquel Gobel de lamentable memoria, de que "pas d'autre culte public et national que le culte de la LIBERTÉ et la ÉGALITÉ".
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La chusma hebertista había sido la principal impulsora del, como poco.., hiper-extravagante culto a la razón..; por lo que, al día siguiente de la declaración del tal Gobel, Hébert y Chaumette propusieron celebrar para el decadi (es decir, la fiesta que aquellos simplones salvajes habían puesto para sustituir al domingo...) siguiente una grandiosa fête de précepte en honor de la razón, que se llevaría a cabo en lo que ellos, absurdos y tope ridículos, se entestaban en llamar Église Métropolitaine (o sea, lo que nunca, ¡por supuesto!, dejó de ser Notre-Dame...).
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Así pues, el 10 de noviembre de 1793, una mujerzuela (la Historia nos dice que la tal mademoiselle Aubry se ganaba los garbanzos en la ópera..; pero, es obvio que para prestarse a semejante blasfemia cutre ¡hay que ser todo menos una dama como la mamá de cada una enseña!), con vestido blanc, mantón bleu y gorro rouge (los couleurs révolutionnaires, ya saben...), y, al parecer.., queriendo significar ¡ni más ni menos que la RAZÓN!, aparecía sobre una aparatosa y más que chistosa extravagance: un estrado de cartón-piedra (que, representaba así como una montaña...). La, ¡ay!, déesse aparecía rodeada de pendones que ¡hacían de doncellas! también vestidas, ¡QUÉ ironía!, de blanc y con cinturones tricolores, algunas de las cuales sostenían bustos de Voltaire, Rousseau y Franklin.
Ante las correspondientes hordas de fétida chusma, comenzó la cérémonie con el canto del Hymne a la Liberté (con música de Gossec y letra de Marie-Joseph Chénier).
Tras aquella demente RIDICULEZ, la chusma se congregó ante la Convention; donde aquella BESTIA, el ex-capuchino Chabot, hizo decretar que la iglesia de Notre-Dame sería llamada a partir de entonces y saecula saeculorum así: Temple de la Raison. El libertinaje (que, se prolongó toda la noche...) tuvo tantísimo éxito que la fête ¡volvió a repetirse en presencia de todos los miembros de la Convention!
El día 23 la Commune decidió la clausura de todas las iglesias de París.
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Mas {"La fête de l'Etre Suprême au Champ de Mars, le 20 Prairial de l'an II (08/06/1794)" del maestro Pierre-Antoine Demachy}...
El culto de la razón no encontraba eco alguno en las poblaciones de provincia..; y, sobre todo, molestaba en grado sumo al peripuestísimo Robespierre (quien veía en semejantes sandeces el peligroso germen de la anarquía -como discípulo de Rousseau, Robespierre no era religioso..; pero, creía en la existencia de l'Être Suprême que habría creado a toda la humanidad para la igualdad y la dicha...-). Éste, el 8 de diciembre hizo promulgar una ley que establecía de nuevo la libertad de cultos (ley ésta que, por cierto, no llegó a ser aplicada...).
Pero, con la caida en desgracia y la sangrienta desaparición de la chusma hebertista, aquel culto a la razón simplemente LANGUIDECIÓ (¡Robespierre -"quien a hierro mata, a hierro muere..."-, que había esperado la liquidación de sus enemigos de la gauche para imponer el culto a l´Être Suprême, será posteriormente acusado por esta razón de intentar la imposición de una dictadura!) hasta desaparecer por completo.
Porque "lo que NO puede ser, NO puede ser; y, además, es IMPOSIBLE"...
Siempre, sin duda, a su disposición.
Jaume de Ponts i Mateu jaumedeponts@terra.es Tortosa (Baix Ebre) -Catalunya/UE- 10/12/2005, 05'51 hs. a.m.